Descubriendo los secretos del Cusco



La ciudad de Cusco está repleta de maravillosos vestigios de su historia, unos más conocidos que otros. Acompáñanos en este post a descubrir los secretos del sureste de la ciudad imperial.

Oropesa y Tipón
La ruta que tomamos para conocer la zona del sureste de Cusco, es a través de la carretera que lleva a Puno. A 27 km de la ciudad imperial, nuestra primera parada es en Tipón, un importante conjunto arqueológico compuesto por una serie de terrazas y recintos incaicos y acequias. Por la parte superior del conjunto pasa una parte del Camino Inca, paralelo a un canal de irrigación.

Según cuentan los historiadores, este recinto pudo haber servido como laboratorio agrícola por sus microclimas y por los diversos andenes y acueductos, que aún hoy maravillan a los ingenieros modernos por su eficiencia.



Para llegar se puede utilizar taxis, buses o contratar un tour desde la misma ciudad. Si te gusta ir con un poco más de libertad, las dos primeras opciones son mejores y además, más baratas. Los taxis pueden costar entre S/. 15 y S/. 20, y los buses, S/. 1. Los tours cuestan alrededor de S/. 60 o más, dependiendo de la agencia que contraten.

Desde allí, seguimos nuestro camino hasta Oropesa, un pequeño pueblo conocido por sus “chutas”, unos panes típicos y por su iglesia, que data de finales del siglo XVI y en la que resaltan su sonoras campanas, a la izquierda del corredor principal.

Cuando se visita este pequeño pueblo, no se puede dejar de probar la “chuta” un pan de trigo típico de la región y que por su extraordinaria calidad y tradición se vende todas las mañanas en la ciuadad imperial. Actualmente existen cerca de 50 hornos que trabajan incasablemente para abastecer el Cusco y la zona sur del Perú.

Pikillacta y Rumicolca
A medio camino antes de llegar a Andahuyalillas, se encuentran dos yacimientos arqueológicos pre incaicos: Pikillacta y Rumicolca, ubicados a la izquierda y a la derecha de la carretera. La primera fue un centro administrativo y religioso de la cultura Huari y estuvo ocupado por 150 años. Todo el conjunto está rodeado de una gran muralla de 12 metros, de la misma manera que algunas de sus calles, lo que da la impresión de ser un pequeño fortín.



Los vestigios de Rumicolca también pertenecieron a la cultura Huari-Tiahuanaco, aunque se distingue de Pikillacta, porque aquí si llegaron los Incas, quienes aportaron ciertas características de su arquitectura, como muros revestidos y puertas características de Písac y otros monumentos incaicos.

La Capilla Sixtina de América
En la misma ruta, y distante 45 km de la Ciudad Imperial, se encuentra el pueblo de Andahuaylillas, cuyo mayor atractivo es la Iglesia de San Pedro, o como algunos la llaman “La Capiila Sixtina de América”. Esta iglesia es una de las mejores representaciones del arte religioso andino. La sobria fachada de la pequeña iglesia no permite presagiar las impresionantes pinturas, tallas y cientos de decoraciones en pan de oro que se encuentran en su interior.Se estima que la iglesia se construyó en el s. XVI, ya que uno de los murales lleva la fecha de 1626. Una de sus características más llamativas es que en el baptisterio de la Iglesia se puede leer la inscripción “Yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”, no sólo en latín y español, sino también en quechua y puquina, una antigua lengua de la región.

Varias agencias ofrecen tours por todos estos lugares y puede resultar práctico, aunque un poco más caro, contratarlos ya que incluyen transporte, ingresos y guías. Cuestan entre US$ 50 y US$ 70. Si vas a visitar otros monumentos históricos de la Ciudad Imperial, puedes comprar el boleto turístico, que te permitirá entrar a 16 atractivos de la ciudad.

En los siguientes posts seguiremos descubriendo los secretos de otras regiones de nuestro hermoso país. Si tienes una sugerencia, déjanos un comentario en la parte inferior. ¡Te esperamos en la próxima aventura!

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