La Huaconada, tradición milenaria de Huancayo



Los primeros días de enero, unos extraños e imponentes demonios invaden el pueblo de Mito (provincia de Concepción, departamento de Junín) para invocar una severísima justicia y castigar a los pecadores con unos pesados látigos. Se trata de la fiesta de la huaconada.

La fiesta de la huaconada es una de las más imponentes del Valle del Mantaro. Se realiza cada principio de año en que un nuevo tiempo comienza para todos. En los albores del 1 de enero, unos seres gigantes, ataviados en gruesas frazadas, cubiertos con máscaras de rostro sepulcral y provistos de enormes látigos, pasan a convertirse en las autoridades del pueblo y castigan a todo aquel que haya infringido la ley de la convivencia pacífica entre los pueblos.

Ya sea por haber sido infiel, irresponsable, flojo, ladrón o mentiroso, los huacones impondrán la justicia a través de su látigo.



Un ritual ancestral

La huaconada se realiza desde hace siglos, incluso antes de la llegada de los españoles. Los primeros registros los dieron los cronistas, como José de Acosta, quienes describían con asombro la apariencia de los danzantes y el respeto y temor que causaban entre los pobladores.

Hasta los albores del siglo XX, la autoridad del pueblo literalmente abdicaba los tres días que duraba la huaconada y los danzantes pasaban a convertirse en la autoridad del pueblo.

Los huacones aparecen danzando en filas, acompasadamente, al son de canciones repetitivas que invitan a una suerte de abstracción. Los huacones llamados antiguos aparecen cubiertos de gruesos mantos bordados y con máscaras de aspecto terrorífico, mientras que los modernos, se cubren con gruesas frazadas con estampado de “tigre” y máscaras más altivas, lúgubres y tristes, de prominente nariz y grandes ojos.



De hecho el arte hacer las máscaras es encargado a experimentados artesanos, quienes, con mucha anterioridad se encargan de su confección, siguiendo una tradición milenaria.

Se cree que este ancestral evento es una representación de las jerarquías del poder en donde por un breve lapso se interrumpen y se trastocan proyectando la resistencia andina frente al dominio español; esto se suma a la semejanza de los huacones a los imponentes cóndores andinos. Pero lo cierto es que su trascendencia ha superado las barreras del tiempo y la trasculturación.

Hoy en día se sigue estrictamente la tradición, heredando cada uno de los bailarines, los secretos de su danza a la generación siguiente, quienes con la misma devoción, respeto y afán, repetirán la danza los años venideros.

El pueblo de Mito

Mito es un pueblo pequeño que forma parte del valle del Mantaro. Desde la llegada de los españoles, estos se asentaron allí, conviviendo con los indígenas y compartiendo su cultura. Pero aún con ello, la tradición de la huaconada subsistió impertérrita, traspasando fronteras. Hoy en dpia, este pueblo se pone en la vitrina del mundo gracias a la herencia cultural que entrega al Perú, y por la cual, ha sido reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad junto con la Danza de las Tijeras.

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