Santuario Nacional Pampa Hermosa : El paraíso dentro de Junín



Cuando uno quiere salir fuera de la ciudad siempre piensa en buscar un lugar que tenga todo, naturaleza, lindos paisajes y muchas opciones de diversión. En esta oportunidad nosotros quisimos encontrar ese lugar ideal pero en la selva….. y lo encontramos, un paraíso dentro del paraíso llamado Pampa Hermosa.

Pampa Hermosa es un lugar donde se puede disfrutar de la naturaleza en todo su esplendor, pero sin sacrificar las comodidades de un hotel con los mejores servicios. Además, si te gustan las actividades de aventura, este lugar es una excelente opción.

Sabíamos que en el camino nos esperaban las conversaciones de siempre, de la vida, los sueños, la luna y las estrellas; pero esta vez seguro también hablaríamos sobre este lindo sueño que estamos haciendo realidad, y eso solo nos hacía más felices.



Nuestra aventura empieza  en el malecón de Miraflores a las 5 am, aunque estábamos aún con sueño queríamos evitar el tráfico de camiones que hay en la carretera central. Después de una hora en el carro, Caro empezó a sentir hambre, así que hicimos una parada estratégica en la panadería Danilo en Chaclacayo, donde comimos un rico pan con chicharrón y nos abastecimos de agua y otras cosas que podríamos necesitar en la ruta. Seguimos por la carretera y en San Mateo (a pesar de que ya no teníamos hambre) decidimos parar en el Chez Víctor para tomarnos una reparadora sopa caliente,  para luego seguir subiendo hasta Ticlio.

Después de un poco más de una hora llegamos al abra de Anticona (Ticlio 4818 msnm), el punto más alto de la carretera central y donde se encuentra la estación ferroviaria más elevada de todo el continente americano (4829msnm). Decidimos bajar para estirar las piernas tomarnos unas fotos y explorar un poco la zona, cosa que hizo que  Caro se ponga más blanca que un papel, se apoyara sobre el carro y cayera al suelo  desmayada. En situaciones como esas hay que actuar rápido, así que le di caramelos de limón y oxígeno (que por suerte habíamos llevado). Con un poco de oxígeno le regresó el color a la cara, pudo levantarse y sentirse mejor. Después de eso decidimos seguir hasta La Oroya calmadas y sin hacer más paradas.

Una corta parada en La Oroya suficiente para ubicarnos y  seguir la carretera hacia el este donde nos llevó hacia la ciudad de Tarma más conocida también como “La Perla de los Andes”, llamada así por Antonio Raymondi, en virtud a su clima primaveral, a la abundancia de sus flores y a la hermosura de sus paisajes. Está situada en la parte central del país, en el departamento de Junín, a 3,050 msnm, tiene muchos paisajes hermosos, bellas flores, campiñas cultivadas, ruinas arqueológicas, excelente comida, hoteles, movilidad a todos los lugares turísticos y sobre todo gente amable y acogedora.

Pasamos la ciudad de Tarma y de pronto, el paisaje cambió. Las montañas eran verdes, y solo se sentía aire caliente, estábamos llegado a la selva, la emoción se notaba en nuestras sonrisas mientras recorríamos este camino rodeado de vegetación hasta llegar a la ciudad de San Ramón.  Conocida como la Puerta de Oro de la Selva Central, se encuentra a solo 6 horas de Lima en un viaje por carretera asfaltada. Esta bella zona pertenece al eco región Selva Alta a unos 820 msnm.

A pesar de tener las ventanas totalmente abiertas, el calor era intenso y el clima húmedo. En San Ramón cruzamos  el puente Victoria para continuar por una trocha carrozable que bordea la margen izquierda del río Oxabamba, luego continuamos por la margen izquierda del río Ulcumayo. Después de una hora y media de viaje recorrimos 24 kilómetros para llegar a un pequeño poblado llamado Nueva Italia que es la entrada a la reserva de Pampa Hermosa y a nuestro destino Pampa Hermosa Lodge (aunque nosotras nos usamos la doble tracción, es mejor tenerla en caso de que llueva y el camino esté en malas condiciones).



En Pampa Hermosa Lodge nos recibió Carmen Pastorelli, dueña del hotel. Mientras comíamos, Carmen nos contó cómo habían llegado ella y su familia a este hermoso lugar hace muchos años, cuando aún no había nada. Las historias de Carmen fueron realmente inspiradoras. Luego, nos llevó a nuestra cabaña, en donde los sonidos de la selva nos arrullaron durante toda la noche.

Al día siguiente, conocimos a una persona que todos los que visitan Pampa Hermosa recuerdan, Urbano. Él fue nuestro guía durante nuestra visita al Santuario Nacional Pampa Hermosa. Salimos del Lodge a las 5:30 de la mañana y caminamos durante una hora hasta llegar a la entrada del Santuario Nacional. En ese lugar Urbano nos mostró una planta que es muy importante en la zona por ser usada para curar muchas enfermedades, el árbol de sangre de grado. Luego, entramos al santuario y subimos durante una hora hasta llegar hasta un árbol enorme, que Urbano nos dijo que le llaman Cedro Abuela. Caro y yo nos quedamos relajadísimas, echadas viendo cómo los rayos de sol pasaban entre las hojas del cedro y el viento movía las ramas de los árboles.

No le creímos a Urbano cuando nos dijo que aún nos faltaba ver el árbol más impresionante del área. Cuando llegamos al Cedro Abuelo nos quedamos sin palabras, era un árbol con raíces más altas que nosotras y más de 50 metros de alto en total. La paz que nos dio el sonido de las aves cantando, las ramas crujiendo y las historias de Urbano fue incomparable.

Después de un rato relajándonos, nos dio mucha hambre y decidimos volver al Lodge en donde nos esperaba un delicioso almuerzo preparado por Sandra (la excelente cocinera que trabaja en el hotel). Después  de almorzar aprovechamos el buen clima  del lugar para echarnos en el jardín del hotel a descansar.

En Lima, algunos amigos amantes de las aves nos contaron que Pampa Hermosa era uno de los mejores lugares del país para ver el gallito de las rocas, el ave nacional del Perú. Urbano nos recomendó salir muy temprano rumbo al danzadero, un lugar en donde los machos vuelan de un lado al otro mostrando el intenso color rojo de sus plumas con el fin de atraer a las hembras, y eso fue lo que hicimos al día siguiente.

Esa mañana fuimos camino al danzadero, una de las cosa más emocionantes que nos paso fue que que algunos metros antes de llegar al mirador, ya podíamos escuchar el fuerte canto de los gallitos de las rocas y al llegar vimos un árbol con las ramas llenas de estas aves posando sobre ellas como si nos estuvieran esperando. Algunas aves pasaban volando sobre nuestras cabezas y otras se posaban en ramas a menos de 10 metros desde donde nosotras estábamos…..¡Todo un espectáculo!

Luego volvimos al Lodge donde nos encontramos con Alex (hijo de Carmen) que nos recomendó visitar la Catarata Sagrada. Fuimos por un camino en donde tuvimos que cruzar ríos y trepar rocas, hasta llegar a esta esperada catarata que fue realmente una grata sorpresa. La fuerza con la que caía el agua, el sonido del chorro chocando las rocas y los rayos del sol colándose entre los cerros nos hizo entender por qué esta era la catarata favorita de Alex; como él mismo dijo “una experiencia sagrada”.

En la tarde decidimos hacer un poco de yoga en una plataforma que tiene la mejor vista del Lodge, frente al río y al santuario nacional. Mientras nos relajábamos con los ojos cerrados, escuchamos un fuerte sonido. Nos acercamos al balcón para descifrar de dónde venía ese ruido y nos dimos con la sorpresa de que era  una familia de monos araña saltando de un árbol al otro. No hubo mejor forma de terminar ese día.

Nos habían dicho que se podía hacer rappel en una catarata llamada Andenyacu y que, si el clima estaba bueno, podríamos hacerlo el último día. Yo esperaba que en el último día empezara una lluvia torrencial porque, como les conté, las alturas me dan mucho miedo. El último día llegó, el cielo estaba despejado y el sol resplandeciente; parecía un buen día para vencer miedos. Víctor, el experto en rappel, nos dio todos los equipos de seguridad (que yo le pedí que revise unas tres veces) y nos llevó hasta el punto desde donde se inicia el descenso. En el camino me fui dando cuenta de lo divertido que era (aunque prefería no mirar mucho hacia abajo). Lo pasamos muy bien, ¡terminamos ese día felices!

Después del almuerzo nos relajamos en el hotel y Carmen nos contó sobre los esfuerzos que hacen para manejar el hotel de una manera sostenible. En el hotel cuentan con un lugar especial para compostar los residuos orgánicos, tienen una pequeña hidroeléctrica que lo abastece de electricidad y limpian el agua con carbón activado para que pueda ser usada por los visitantes. Nos inspiran las personas como Carmen, que aman tanto la naturaleza que realmente la cuidan, a pesar de que a veces el esfuerzo sea mayor.

Esa noche conversamos con Carmen, Alejandro y Alex en el bar del hotel. Tomamos el emblemático “tranca hermosa” preparado por Alex y nos fuimos a dormir temprano, pues al día siguiente teníamos que manejar de vuelta a Lima felices y con las energías recargadas.

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