El turrón, un dulce tradicional limeño



Todos los años, en el mes de octubre, Lima se viste de morado, se viste de fervor religioso, y se inunda de deliciosos olores y sabores. Uno de ellos, que es una tradición irrefutable, es el del turrón de doña pepa.

La gastronomía peruana siempre nos sorprende, ya sea con el ingenio y creatividad de las nuevas generaciones de chefs, y con la abundancia y calidad de los ingredientes, así como con la tradición e historia de muchos de sus potajes que hoy en día no dejan de cautivarnos.

El turrón de doña pepa es uno de ellos y es un postre obligado en octubre , aunque su sabor puede ser disfrutado en cualquier momento del año. Y sin duda satisfará a los amantes de lo dulce y lo caprichosamente elaborado.



El placer de degustar un turrón empieza con los ojos. Su apariencia dulce, compacta y colorida, invita a la alegría y la buena disposición. Su masa recubierta de miel, grajeas de caramelo y confites, es una fiesta para los chicos, mientras que para los grandes puede ser un viaje al disfrute auténtico de lo bueno de la vida. En suma, toda una experiencia.

La historia del turrón de doña pepa, tiene una protagonista y una exaltación de fe. Según cuenta la historia, fue Josefa Marmanillo la creadora de este postre. Ella era una esclava limeña, que en el siglo XVIII fue liberada por sufrir de una parálisis en los brazos.

Libre, pero sin posibilidad alguna de trabajar para vivir, viajó a Lima entusiasmada con los milagros que se dice hacía el Señor de los Milagros. Sus deseos fueron escuchados, y en agradecimiento al favor, Josefa elaboró el turrón, que como pan caliente comenzó a distribuirse entre los fieles a la vez que su fama comenzó a trascender.

Hoy en día el turrón de doña pepa es un clásico. Puedes disfrutarlo como parte de una merienda, un tentempié, o también, y dada sus características que lo hacen durar mucho tiempo, puede ser un excelente obsequio.



¿Donde comerlo?

Un buen lugar para probar este postre es en la panadería Rovegno (Avenida Arenales 456, Jesús María). También puedes disfrutar de un buen turrón en el restaurante Berisso (Avenida General Arenales 1100, Jesús María). Te recomendamos comerlo con una infusión calientita.

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