Qué hacer en Piura



Escápese de la ciudad y encuéntrese a plenitud con las playas de una región de verano eterno. Escenarios costeros ideales para relajarse, practicar deportes, admirar la biodiversidad y descubrir que Piura tiene de todo un poco.

El sol es rebelde y caprichoso. Ignora las estaciones del año, pero jamás el inconfundible canto del chilalo. El hornero del Pacífico que enaltece con sus melodiosas tonadillas la pronta llegada de la luz del alba. Solo así el taita inti podrá asomarse a las costas e imponer su señorío; entonces, todo quema, todo arde por aquí.

La justificación es la excusa perfecta para no caer en las garras doradas del abrazador sol y dejarse poseer por las aguas tibias y soñolientas de ese océano infinito y biodiverso. O quizá para sentirse el rey del mundo frente al vaivén de las olas, mientras hay soledad y la mirada se zambulle en las aguas tropicales del reino de la Cochamama.



Días de tranquilidad lejos, muy lejos, de una ciudad estresada y de invierno gris. Y es que la región Piura, la del sol rebelde y caprichoso, tiene un abanico de opciones para vivirlas a mil por hora. Tan solo basta elegir entre un cebiche de mero, sudado de mariscos o langostinos al ajillo, y escoger a qué balneario ir para pasar momentos inolvidables.

El resto fluye. El resto se descubre cuando los pasos se detienen en alguna paradisíaca playa. Tal vez eso es lo que cautivó al mismísimo escritor estadounidense Ernest Hemingway, quien inmortalizó en su novela El Viejo Y El Mar a Cabo Blanco (Talara). Una sosegada caleta de pescadores, de un muelle viejo y lanchas que reposan en la arena.

Expectativa al observar delfines frente a Los Órganos. Otros escenarios. Mar espléndido para correr las mejores izquierdas del planeta en Punta Velero. Jornadas playeras desde los hoteles, restaurantes o bungalows de Vichayito. Santuario vida ideal para el buceo deportivo, pesca artesanal y nadar con tortugas verdes en El Ñuro.

Más playas explorables bajo un cielo casi rojizo al atardecer. El sol se rinde por unas horas. Quiere descansar. La noche es virgen. Esa es la tentadora invitación en Máncora. Diversión que se prolonga hasta más allá del canto del chilalo y el asomo de ese sol que ignora las estaciones del año. Piura vuelve a arder. Las emociones se repiten. ¿Y demás? El resto fluye…

DATOS



La ruta: Vía aérea de Lima a Piura o Talara. Tiempo: 100 minutos.

Prevenir: Lleve bloqueador y repelente. No olvide una gorra y la infaltable ropa de baño.

Tours: Canechi, avenida Luis Montero N° 490, Miraflores (Piura).

MÁS INFORMACIÓN
Aproveche su estadía para también visitar picanterías y chicherías, centros arqueológicos, casas alfareras y fundos ecoturísticos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *